Según Bisquerra (2006:2) señala: “Muchos de los conceptos sociales y educativos son construcciones que se han ido realizando a lo largo de la historia por parte de los especialistas en el tema. La orientación es uno de ellos. Por esto, de vez en cuando, conviene repensar el concepto que se tiene de orientación, ya que se trata de un marco teórico en evolución que está cambiando continuamente…” Cuando nos referimos a la Orientación Psicopedagógica no solo entregamos orientación escolar, vocacional y profesional, si no que a la vez debemos comenzar a reeducar a la población desde la prevención, ya que es parte de evolución que está tomando la carrera de Psicopedagogía en siglo XXI. Es por eso que hoy en día los maltratos de violencia física y psicológica parten por no haber tomado medidas preventivas desde la primera infancia y así en adelante.
Teniendo en cuenta lo mencionado, vamos conociendo los cambios que ha ido teniendo a través de la historia la Psicopedagogía y como está al ser una carrera relativamente nueva se ha ido definiendo y posicionando en los diversos ámbitos, ya sean de caracteres educativos, sociales y comunitarios.
En primera instancia la labor de un psicopedagogo/a, era trabajar dentro del marco de la educación. Hoy en día sabemos que no es necesario intervenir solo a los alumnos/as de una escuela, esto debido a que los aprendizajes están a toda hora y en todas las personas de una sociedad, ya sea: Escuelas, centros comunitarios, club de ancianos y así un sinfín de otras agrupaciones que van requiriendo cada vez mas del apoyo de un Psicopedagogo. En esta nueva área a intervenir, los psicopedagogos forman parte de un trabajo colaborativo, en conjunto con diferentes profesionales de otras áreas que se encuentran al servicio de la comunidad.
Dentro del siguiente marco teórico daremos a conocer en qué consiste la “Orientación Psicopedagógica” además de entender en qué consiste la educación emocional.
Según Bisquerra (2006:2), menciona que la Orientación Psicopedagógica: “Es un proceso de ayuda y acompañamiento continúo a todas las personas, en todos sus aspectos, con objeto de potenciar la prevención y el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Esta ayuda se realiza mediante una intervención profesionalizada, basada en principios científicos y filosóficos”.
La mayoría de las definiciones de orientación incluyen la palabra Ayuda como rasgo definitorio. Conviene insistir en que la orientación es un proceso continuo, que debe ser considerada como parte integrante del proceso educativo, que implica a todos los educadores y que debe llegar a todas las personas, en todos sus aspectos de desarrollo personal y durante todo el ciclo vital. Según las circunstancias, la orientación puede atender preferentemente a algunos aspectos en particular: educativos, vocacionales, personales, etc. (áreas de intervención); pero lo que da identidad a la orientación es la integración de todos los aspectos en una unidad de acción coordinada. Concebimos la orientación como una intervención para lograr unos objetivos determinados enfocados preferentemente hacia la prevención, el desarrollo humano y la intervención social. Dentro del desarrollo se incluye el auto-desarrollo, es decir, la capacidad de desarrollarse a sí mismo como consecuencia de la auto-orientación. Esto significa que la orientación se dirige hacia el desarrollo de la autonomía personal como una forma de educar para la vida.
Bisquerra menciona tres modelos básicos de intervención que en la práctica se pueden percibir, los cuales han demostrado como han contribuido en determinar la eficacia de estos modelos.
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a) El modelo clínico (counseling): Centrado en la atención individualizada, donde la entrevista personal es la técnica característica.
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b) El modelo de programas: Que se propone anticiparse a los problemas y cuya finalidad es la prevención de los mismos y el desarrollo integral de la persona;
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c) El modelo de consulta o asesoramiento (donde la consulta colaborativa es el marco de referencia esencial): que se propone asesorar a mediadores (profesorado, tutores, familia, institución, etc.), para que sean ellos los que lleven a término programas de orientación.
Es así como estos modelos han ido enmarcando el concepto de la orientación psicopedagógica, donde vamos aplicando cada vez más el concepto de prevención y desarrollo integral de la personas, además de saber que dentro de la orientación psicopedagógica el ser humano tiene la posibilidad de autodesarrollarse por sí mismo.
Así también el psicopedagogo realiza intervención en el ámbito educativo de manera integral, fortaleciendo todas las áreas instrumentales.
Con respecto a las áreas de intervención se puede decir que su conceptualización se fue ampliando principalmente a partir de la “revolución de la carrera”, adoptando un enfoque del ciclo vital.
Bisquerra (2006:4) menciona: “A partir de los años sesenta, fue tomando fuerza el “developmental counseling”. En los setenta surge el “primary preventive counseling” y la educación psicológica. Desde estos enfoques se hacen una serie de propuestas que no habían sido contempladas anteriormente…” Las cuales debemos tener en consideración a la hora de realizar una orientación Psicopedagógica, tales como: El desarrollo de habilidades de vida, habilidades sociales, orientación para el desarrollo humano entre otras. Pero esto no termina ahí, si bien hablamos desde un enfoque que ante pone la prevención y el desarrollo humano, no se consideran algunos aspectos de otras áreas. Ante eso debemos tener presente que la orientación Psicopedagógica mantiene ciertas características que incluyen las siguientes áreas de intervención y formación de los orientadores.
■ Orientación profesional.
■ Orientación en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
■ Atención a la diversidad.
■ Orientación para la prevención y el desarrollo.
Según Bazán, López y Yacometti (1995) citada por Careaga, R (2002:7) nos proponen que: “El psicopedagogo debe ser capaz de comprender a un sujeto que vive en una realidad social y cultural específica. Y continúan señalando “la psicopedagogía ignora frecuentemente la naturaleza histórica, social, cultural y política del hecho educativo (y psicopedagógico) y del sujeto que aprende…” Hoy en día la mayoría de los profesionales, desconocen los contextos de las personas con las cuales trabajan día a día. Más bien los miran como un número más y no como personas. Sin embargo es el contexto en el que se desenvuelven las personas, lo que nos entrega la mayor información de su actuar en su diario vivir, algo que debemos tener muy presente como futuras Psicopedagogas no solo detenernos en el problema de aprendizaje, si no que agudizar todos nuestros sentidos y mantenernos siempre alertas frente a cualquier cambio ya sea de forma: Emocional, conductual, social. Esto refleja lo que un niño/a, adolecente o adulto mayor puede estar sufriendo dentro de su hogar.
Por otra parte nos encontramos con que la orientación psicopedagógica es un trabajo en equipo que implica a un conjunto de personas: son los agentes de la orientación. Entre ellos está el orientador. Su formación, a efectos legales, puede ser en pedagogía, psicología o psicopedagogía. Pero además del orientador intervienen los tutores, profesorado y familia cuando nos referimos al contexto escolar. A ellos se pueden añadir, cuando estén en el centro, el maestro de pedagogía terapéutica, logopeda, fisioterapeuta, trabajador social, médico, etc. Cuando nos referimos a contextos extraescolares debemos contemplar equipos multiprofesionales que incluyen a psicopedagogos, pedagogos, psicólogos, educadores sociales, trabajadores sociales, médicos, técnicos en desarrollo de recursos humanos, economistas, etc.
Es así como la orientación psicopedagógica evocada desde la mirada de la prevención y autodesarrollo personal y social, se puede considerar en distintas áreas de trabajo y en la educación en general. La convicción de que para ciertos problemas (drogadicción, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, etc.) la mejor solución (muchas veces la única) es la prevención. Como complemento está el desarrollo humano, entendido como el desarrollo de la persona en todos sus aspectos (intelectual, cognitivo, social, moral, emocional, etc.).
Dentro de la orientación para la prevención y el desarrollo se pueden considerar un conjunto de propuestas como: habilidades de vida, mejora de la autoestima, prevención del estrés, reestructuración cognitiva, cambio de atribución causal, técnicas de relajación, imaginación emotiva, desensibilización sistemática, temas transversales (educación para la salud, educación sexual, educación moral, educación ambiental, educación para la paz, educación viaria, educación del consumidor, educación para la igualdad), etc. Una de las propuestas en esta línea es la educación emocional.
Es aquí en este capítulo donde la labor de un psicopedagogo/a tiene todas las herramientas para entregar distintas estrategias por medio de charlas de carácter vocacional, talleres de habilidades sociales, personales etc, ofreciendo un sin número de actividades que fortalezcan el desarrollo integral de la persona desde la prevención.
Desde el área de la educación emocional tiene relevancia la teoría del aprendizaje social de Bandura (1977) citado por Bisquerra (2006:8) da a conocer: “Pone el énfasis en el rol de los modelos en el proceso de aprendizaje; esto sugiere la inclusión del modelado como estrategia de intervención y poner un énfasis en analizar como los modelos (compañeros, personajes de los mas media, profesores, padres) pueden influir en las actitudes, creencias, valores y comportamientos”.
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1995) citado por Bisquerra (2006:9) señala: “En particular por lo que se refiere a la inteligencia interpersonal y a la intrapersonal son un referente fundamental. La inteligencia interpersonal se construye a partir de la capacidad para establecer buenas relaciones con otras personas; la inteligencia intrapersonal se refiere al conocimiento de los aspectos internos de sí mismo”.
Teniendo en cuenta la teoría de Gardner, es que realzamos la importancia de conocer el tipo de inteligencia con el que cuenta cada individuo la hora de realizar una intervención psicopedagógica, esto con la finalidad de comprender más a fondo a la persona y la forma en que esta se desenvuelve en sus actividades diarias, las relaciones que mantiene con sus pares que lo rodean, ya sea en el trabajo, familia, escuela, universidad y amigos.